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viernes, 11 de mayo de 2018
Sin miedo
Sin miedo.
Ha llegado el momento
en el que quiero decirte
que has cambiado el mundo para mí,
has tenido el valor y la paciencia
de cambiar todas las cosas
que me hacían sufrir.
Has sido lo suficientemente inteligente
para enseñarme a mirar nuestro mundo,
has sido tan generosa como para quererme
cuando estaba tan profundo.
Me has ayudado
a hablarle al miedo a la cara
y a tenderle la mano.
A Elena.
lunes, 20 de junio de 2016
Donde se siente el mar
Donde se siente el mar.
Siéntate y empieza a sentirte.
Háblale, dile, déjate oír.
Búscate en él y te verás.
Observa, disfruta cómo navega en ti
y no te pedirá nada, nunca
y a veces te hará reír,
pero otras ves cómo se emociona y...
cállate, mírale, ofrécele un
gracias por estar ahí.
A Juan.
martes, 18 de marzo de 2014
Como un belga por soleares
Como un mago sin palomas
como un palomo sin cojera.
Como un cojo con prejuicios
como un juicio final sin pecados.
Como un pecado sin remordimiento
como un remordimiento sin insomnio.
Como un sonámbulo que no puede despertar.
Así estoy yo, así estoy yo sin mí.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Un día en la vida
Era un día soleado y frío, cuando la maestra se dio cuenta de que a aquel niño risueño y ocurrente, algo le ocurría. Lo conocía perfectamente. Lo cogió con tres años y lo va a llevar de la mano al cole de los mayores. Y es verdad que no estaba bien. Ni brilló en la asamblea, ni cantó el cumpleaños feliz a una buena amiga suya. Pronto la mayoría de la clase lo supo, si bien sólo unos pocos lo sintieron. Antes de que él mismo lo supiera, se acercó a acariciarle el pelo la que se hacía pasar por su novia, sin que él supiera que lo sería para siempre. Sólo fue eso, caricias. Caricias que en ese momento no hicieron nada. Y el día seguía. Él empezó a acordarse, sin motivos, de sus padres y de su hermano. Tampoco ese recuerdo le hizo animarse, es más, puede que le hiciese pensar en que no lo querían lo suficiente. Y el día transcurría sin mayores sobresaltos. El niño seguía haciendo los deberes, no eran muy difíciles, pero cuando terminaba, antes que la mayoría de sus compañeros y compañeras, sólo pensaba en resguardarse en su habitación. Y de repente llegó el recreo y se alegró. Pensó en pasar todo el rato metido en el servicio. Sin nadie que le preguntase, que le pidiese, que le necesitase. Pero su pequeña única novia lo leyó todo en sus ojos antes de que la sirena tocase. Una vez fuera y viendo que él no estaba en el arenero, mandó a sus amigos a buscarlo. Sólo fueron dos. Uno no fue porque no la escuchó, otro porque no lo sintió importante y el otro no estaba, hacía una semana que se había mudado a un pueblo de Madrid por motivos familiares. Cuando llegaron al baño se sentaron junto a él mientras se tomaban el desayuno. Y lo vieron llorar. Salieron juntos al patio como si nada hubiese pasado. Pero no era verdad. El recreo terminó y todos volvieron a la clase. Fue en el pasillo, donde se encontró a su primo menor, al que tenía el deber de proteger y al que le daba miedo expresarle su dolor. Éste, sabiéndolo le dedicó una enorme sonrisa mientras se marchaba. Después se hizo todo un poco más leve, ya que se acordó de lo que aquel profesor calvo y con zapatos rojos les dijo uno de los primeros días de clase, sobre cómo comportarse cuando uno se siente triste. Y lo fue aplicando. Lo fue pensando. Lo iba sabiendo. Cada vez se encontraba menos apagado y justo antes de tocar la sirena de salida, sintió como su amigo lo levantaba del suelo por las axilas (el otro olvidó las lágrimas nada más salir del baño), mientras que su única novia la cogía de una mano y su amiga (a la que no felicitó) de la otra. Entre los tres lo pusieron en pie y le sacaron la primera sonrisa del día. Juntos le ayudaron a recoger los lápices y a ponerse el abrigo. Mientras esperaba para salir, pudo ver por el cristal, como su primo dejaba de un lado su fila para esperarlo en la puerta de su clase. Todos juntos salieron a la puerta donde hoy, sin saber por qué, le esperaban sus padres junto a su hermano pequeño. Todos ellos con la sonrisa puesta y el pecho receptivo. Fue un día nada más el que necesitó aquel niño para saber a quién acudir, a quién agradecer, a quién querer.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Todavía
Todavía.
Todavía no imagino el color de tus ojos
ni las palmas de tus manos.
Aún no me he propuesto quererte
ni te echo de menos
en los grises días largos.
No te huelo, no te siento,
ni te puedo desear todavía.
Estoy guardando todo esto
para cuando llegues.
Y quererte más de lo que incluso yo,
en algún momento imaginaría.
lunes, 5 de marzo de 2012
Mi memoria
... no me sirve de nada cuando realmente la necesito. Solo recuerdo caras en sueños, solo recuerdo bueno momentos que de nada me sirven en mi camino. Y cuando el recordar se vuelve tortuoso y recuerdo caminos angostos que me llevan a precipicios, no me sirve de nada lo recordado ni tampoco lo vivido, termino cayendo al vacío, con la desdicha de creerme un elegido.
miércoles, 13 de julio de 2011
Mis contradicciones (I)
139. Mis contradicciones (I)
Canto cuando quiero llorar
Y sueño siempre despierto.
Nunca pienso en ganar
Y lloro cuando me pierdo.
Siempre vivo a dieta
Y como como nunca comí.
Sólo quiero me quieras
Y no sé si te quiero a ti.
Te odio porque te odié
Y a veces se me olvida odiarte.
Escribo pá que me lean
Y nunca leí a nadie.
Canto cuando quiero llorar
Y sueño siempre despierto.
Nunca pienso en ganar
Y lloro cuando me pierdo.
Siempre vivo a dieta
Y como como nunca comí.
Sólo quiero me quieras
Y no sé si te quiero a ti.
Te odio porque te odié
Y a veces se me olvida odiarte.
Escribo pá que me lean
Y nunca leí a nadie.
miércoles, 30 de marzo de 2011
El reírnos es mi vivir
107. El reírnos es mi vivir.
Si él llora a mí me duele,
Me duele cuando no perdona,
Cuando es egoísta me entra rabia,
Cuando sonríe me enamora.
Cuando nació quizás sufrí,
Mientras crece me descontrola,
Reírnos juntos es mi vivir
Y si no lo veo reír
Es mi corazón quien llora.
Pd. Tranquilo que éste no va a ser tu único regalo.
Si él llora a mí me duele,
Me duele cuando no perdona,
Cuando es egoísta me entra rabia,
Cuando sonríe me enamora.
Cuando nació quizás sufrí,
Mientras crece me descontrola,
Reírnos juntos es mi vivir
Y si no lo veo reír
Es mi corazón quien llora.
Pd. Tranquilo que éste no va a ser tu único regalo.
viernes, 17 de diciembre de 2010
La distancia es el olvido
142. La distancia es el olvido.
No te vayas hasta donde no te pueda ver
Que por el camino se me olvida tu cara.
No hables en la distancia
Que tus palabras no saben a ti.
No me dejes solo ni un día
Que me voy a la deriva.
No te olvides de que te quiera
Que tengo lapsus de memoria.
Que por el camino se me olvida tu cara.
No hables en la distancia
Que tus palabras no saben a ti.
No me dejes solo ni un día
Que me voy a la deriva.
No te olvides de que te quiera
Que tengo lapsus de memoria.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Retrato de mi corazón
martes, 26 de octubre de 2010
Pura necesidad
jueves, 9 de septiembre de 2010
Lo que septiembre se llevó (y nos dejó)

133. Lo que septiembre se llevó (y nos dejó)
Nos cambió el tinto playero
Por un café descafeinado
Y un futuro mes de enero.
Me birló mi linda tumbona
Y me tapó a don Lorenzo,
Para encerrarme en la oficina
Con neones de escuderos.
Me despertó antes que al gallo
Y me enfadó pa´ todo el día,
Cuando dormía diez horas.
Eso sí que era vida.
martes, 1 de junio de 2010
Sequía
martes, 27 de abril de 2010
No sé
viernes, 26 de marzo de 2010
Alegría por vivir
viernes, 5 de marzo de 2010
Miedo a romperme
miércoles, 10 de febrero de 2010
Silencios
martes, 2 de febrero de 2010
Por fin
61. Por fin
Ya puedo, ya me sale,
Ya puedo cantar
Sin que a mí me canten.
Ya puedo manchar papeles
Con inútiles ideas,
Ya escribo sin sentir,
Ya casi soy poeta.
Pd. Digo yo que esto de escribir puede estar un poquito sobrevalorado ¿no?
Ya puedo, ya me sale,
Ya puedo cantar
Sin que a mí me canten.
Ya puedo manchar papeles
Con inútiles ideas,
Ya escribo sin sentir,
Ya casi soy poeta.
Pd. Digo yo que esto de escribir puede estar un poquito sobrevalorado ¿no?
lunes, 25 de enero de 2010
Después de la tormenta
Paseo por el mar (Costa Ballena)
100. Después de la tormenta...
De la lluvia en la penumbra,
En el ocaso del hogar,
A la lluvia de alegría
En la inmensa claridad.
Del miedo al contratiempo
Y a las prisas por llegar.
A la música en las calles
Que alegran el caminar.
El camino hoy es lento,
Hoy hay ganas de volar,
No se empañan los cristales
Porque el sol vuelve a cantar.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Siempre te querré
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