Mostrando entradas con la etiqueta Relatando. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatando. Mostrar todas las entradas
martes, 13 de noviembre de 2012
La felicidad del abuelo. Entrega II
... María fue solo la primera de una lista de cinco hermanos que vendrían a engordar las facturas de comida de una casa, que por no tener, no tenía ni papel y lápiz para echar las cuentas. El último de sus hermanos, vino cuando Manuel tenía poco más de doce años y más responsabilidades a sus espaldas que uno de treinta de nuestros días. De esos doce años, gran parte los había dedicado a echar una mano en el campo y en la granja donde trabajaba su padre. De familia pobre, no tenían ni una gallina que diese huevos, ni una cabra que diese leche. Todos los días, al salir del colegio -los días que podía ir- corría hacia la finca del Sr. Cobo para dar de comer a las vacas y jugar con los dos perros de los amos. Fue en esos ratitos en el colegio, donde Manuel aprendió a leer inusualmente rápido y donde destacó por su dedicación al estudio y sus ganas de aprender. Fue allí en el colegio, uno de los últimos días fríos del año, donde descubrió el cine, una de sus pasiones ocultas en casa y conocida por todo el pueblo...
martes, 9 de octubre de 2012
La felicidad del abuelo. Entrega I
Ni eran los mejores tiempos para ser el hermano mayor de una familia numerosa, ni era el lugar adecuado para criarse en un entorno que se debatía entre dos creencias ideológicas contrapuestas. De todas formas Manuel, si le hubiesen dado a elegir, no hubiese cambiado nada de esos primeros años de vida.
Manuel nació solo, en una familia humilde de la sierra olivarera andaluza. Aunque con pocos recursos, sus primeros meses de vida estuvo colmado de atenciones y cuidados. Era el primer hijo de una pareja de recién enamorados y el primer nieto varón que tenía -en la clandestinidad de los documentos oficiales- el párroco del pueblo. Este idilio con la infancia le duró los veinte meses que tardó en llegar su primera hermana. En ese momento, Manuel pasó a un discreto lugar, acortó su infancia en varios años y se adelantó peligrosamente hacia unas responsabilidades adultas que poco tardarían en llegar...
Nota: esta historia está inspirada en una vida real. No pretende ser biografía, más bien un sentido homenaje.
martes, 31 de julio de 2012
Todo el mundo quiere a Sara. Última entrega
... Cinco años y pico tardó en abandonar el convento. Antes, ya había acudido a una psiquiatra por recomendación de la hermana superiora, pero esa médico no hizo más que alentar sus ganas de apartarse más del mundo. Esa soledad impuesta y esas caras de alegría de sus hermanas subsaharianas y centroeuropeas, que no se reflejaban en ella ni un solo instante, le hicieron huir hacia adelante y tomar la última escapatoria en su vida. Una calurosa noche de primavera, como aquella en la que todo comenzó, Sara colgó su hábito de la misma forma que actuó toda su vida, intentando no hacer ruido y dejando una nota de agradecimiento sincero a aquellas mujeres que la intentaron ayudar pero que nunca lo consiguieron. Sara creyó, que despojarse de toda pertenencia material y de todo afecto humano sería la única salida para encontrarse consigo misma y para no sentirse desgraciada en las miradas de la gente. Ése fue su error durante toda su vida, darlo todo sin pedir nunca nada y sobre todo, darse cuenta de que la gente (menos su abuela) solo la querían para sentirse felices a su lado.
Es por eso por lo que Sara vaga hoy sin rumbo y sin conciencia, sin ataduras ni esperanzas. Hay personas que la conocieron y que ahora cuando la ven en el banco de su plaza favorita, sienten compasión de ella. Compasión... pero nunca la quisieron.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega XIV
... Fue entonces en Segovia, donde atendieron sus peticiones y formó parte de una orden religiosa de clausura, lo último que se hubiese querido su, políticamente incorrecta para la época, abuela. Era el destino que creía mejor para su soledad. Allí no tendría que dar explicaciones a nadie a quien no le importase y podía sentirse junto a la única persona que le quiso. Sintió además la necesidad de redimir sus absurdas culpas consigo misma, sin molestar siquiera a alguna alumna a la que pudiese contestar mal desde su desesperación. En el convento la acogieron bien, aunque desde el primer momento las hermanas vieron que ella no venía por lo mismo que las hermanitas subsaharianas. Ella no tenía hambre. Ella, lo que no tenía era esperanza...
lunes, 13 de febrero de 2012
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega XIII

... se desvanecía entre sollozos internos. La alegría la visitaba poco y eran algunos de sus alumnos y los caramelos del día de Reyes, los que le alegraban el mirar de sus grandes ojos verdes. Fue con 53 años, cuando en el día de su cumpleaños, con 43 sms en su memoria sin abrir y con felicitaciones estándar vía facebook, sola como siempre -menos cuando estuvo con su abuela- se miró frente al espejo y pensó que tenía que darle una salida a su desesperación: una alegría o una pena mayor que la que tenía. Es en ese maldito instante de su segunda opción, donde Sara empezó a morir, donde Sara se abandonó a la suerte de la vida, vida que como ya sabemos, nunca le deparó fortuna ...
lunes, 14 de noviembre de 2011
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega XII

... todos o casi todos los días se acordaba de aquella fiesta. Ya quedaron lejos los días universitarios y ahora Sara vivía con un buen sueldo de funcionaria en la casa que más se alejaba de su vida. Los niños la adoraban, las madres la envidiaban y los padres, menos los padres gays de Sergio, se la comían con los ojos. Nunca hasta hoy, Sara besó a nadie. Solo dio algunas caricias por compasión y se entregó a un amigo por misericordia. Fue su fuerte moral cristiana, forjada a través de una antigua amiga de la facultad, la que le enseñó a disfrutar poco y en la clandestinidad del baño. Poco a poco Sara se estaba quedando más sola consigo misma. Poco a poco Sara se quería cada vez menos. Poco a poco Sara ...
lunes, 10 de enero de 2011
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega XI

... fue en el verano anterior a su entrada en la universidad, aprovechando un viaje becado al extranjero, cuando Sara se dio cuenta por primera vez de que ella no era como las demás, de que sus ojos no miraban como los otros, de que a ella no la miraban como a una más. Exactamente fue en una fiesta en un pueblecito a las afueras de Dublín, donde comprobó que sus sonrisas eran mal interpretadas, sus amigos mal intencionados y sus amigas mal pensadas. Fue la primera vez que sintió que todo el mundo la necesitaba y que nadie la quería...
lunes, 15 de noviembre de 2010
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega X

...posiblemente, por todo lo que había vivido en la escuela y por la poca vida que vio en casa durante toda su infancia, a la hora de poner el código en la inscripción de la universidad, no tuvo ninguna duda en poner el que se correspondía con "maestra escuela" (es así como las llamaba su infeliz abuelo Pepe).
Hasta llegar a tener que tomar esa decisión, Sara pasó sin pena ni gloria por la primaria y la secundaria. Siempre tuvo fama de alumna responsable y buena compañera, pero nunca resaltó por sus notas, es decir, gran parte de los maestros y maestras la encasillaron en el grupo de las "normales". Donde no pasó desapercibida fue entre sus compañeros y compañeras, principalmente entre los primeros, ya que su belleza natural se fue transformando poco a poco en un atractivo sexual difícil de ignorar. También dejó huella en todos los compañeros que tuvieron algún tipo de problema en la larga carrera escolar. Como en sus primeros pasos con Marina, Sara fue para muchos, más que una compañera; fue animadora, fue psicóloga, fue amiga, fue consejera... fue de todo, menos reconocida...
lunes, 20 de septiembre de 2010
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega IX

... no fue el primer ni el segundo día, cuando Marina se dio cuenta de que aquella niña tenía un encanto especial.
Al final del primer trimestre se había hecho con la simpatía de todos sus compañeros y de la mayoría de sus compañeras y era una improvisada maestra en prácticas, sin oficio ni beneficio.
Para Sara todo era un juego. Ella acompañaba a quien lo necesitaba, consolaba al más llorón e incluso se quedaba sin recreo por alguna excusa pedagógica (mientras Marina acudía a la reunión concertada con una representante de la Thermomix en la sala de profesores).
Nada de lo que hacía le molestaba, por nada replicaba y mucho menos pensó en algún momento que en cada uno de esos gestos (o abusos de confianza), iba perdiendo ratitos de infancia y momentos de cordura...
martes, 4 de mayo de 2010
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega VIII

... la relación que tenía Sara con Dolores, distaba mucho de una relación materno filial, y no porque Sara no pusiese de su parte.
Con la primera dentadura casi completa y con el cole de los "grandes" llamando a la puerta, Sara estaba comprendiendo que su vida no era y no iba a ser como la de los demás. Se hizo a la idea de que tenía dos madres, padres en vacaciones y una sonrisa que era la que más le ayudaba en los momentos tristes. Es esa sonrisa debajo de sus ojos verdes la que le servía para no llorar nunca, para alegrar vidas y para que todo el mundo la quisiera.
Aunque parezca mentira, aquel 16 de septiembre, cuando Sara entró por primera vez en su clase de primero, era la única que no era una niña de todas las que no sabían inglés...
Con la primera dentadura casi completa y con el cole de los "grandes" llamando a la puerta, Sara estaba comprendiendo que su vida no era y no iba a ser como la de los demás. Se hizo a la idea de que tenía dos madres, padres en vacaciones y una sonrisa que era la que más le ayudaba en los momentos tristes. Es esa sonrisa debajo de sus ojos verdes la que le servía para no llorar nunca, para alegrar vidas y para que todo el mundo la quisiera.
Aunque parezca mentira, aquel 16 de septiembre, cuando Sara entró por primera vez en su clase de primero, era la única que no era una niña de todas las que no sabían inglés...
viernes, 26 de febrero de 2010
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega VII

... y así pasaron los primeros años de Sara, pensando que la abuela Lola era la persona que le había dado la posibilidad de estar en el mundo de los vivos, sin saber que en realidad era la persona a la que más lloraría cuando viajara al mundo de los muertos.
Mientras Lola y Sara se hacían indispensables la una para la otra (el abuelo Alfonso seguía apartado de la vida familiar argumentando motivos laborales), Dolores salía poco a poco a flote en sus pretensiones más egoístas. Ya con un saneado fin de mes, salía en busca de piropos susurrados y de regalos con notas escritas a mano.
No tardó mucho tiempo en encontrar, después de mucho probar, al que quería que le calentase la cama en las frías noches de invierno, el que trabajase por dos y cobrase por tres, el que tuviese detalles constantes hasta que no le dijesen lo contrario.
Mientras su madre retrocedía varias décadas, Sara se hacía mayor. Ya iba a la guardería de su barrio y como siempre no tuvo ningún problema de adaptación. Por las mañanas, junto a la abuela, entraba con una gran sonrisa, dentro comía la comida envasada, que le traían desde un polígono industrial cercano, sin rechistar y cuando llegaba la hora de salir, se abrazaba con fuerza a la abuela y con compasión a mamá, los días de luna llena...
viernes, 29 de enero de 2010
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega VI

... el regazo materno de Dolores le acompañó hasta que, pocos meses después, Dolores y Marcos dejaron atrás una estéril relación de 15 años.
Fueron momentos malos para todos. Hubo engaños y traiciones, hubo gritos y empujones, hubo pena y desilusión. A Dolores le costó hacerse a una nueva vida. Y la que hasta hace poco estuvo durmiendo en su regazo, dormía ahora en silenciosas cunas, un día en casa de los abuelos y al otro día en cualquier casa.
Solas las dos, ya que Marcos entendió que sin lazos de sangre no había lazos de responsabilidad, tuvieron que salir a flote en unas aguas oscuras, lejos de la orilla. No era fácil mantener el nivel de vida que llevaban con el sueldo del antiguo inquilino del colchón de matrimonio, así que Dolores tuvo que pensar dónde estaba, buscar, encontrar y desempolvar ese título de higienista dental que tan poco esfuerzo le costó conseguir (Marcos era un prestigioso odontólogo que tiraba de contactos cuando Dolores estaba estudiando). No le fue difícil encontrar trabajo en el mundo de los premolares y las endodoncias, ya que, aunque Marcos se había llevado el grueso de amistades, todavía había algún alma caritativa dispuesta a dar trabajo a una persona sin experiencia y con una hija sin padre...
lunes, 14 de diciembre de 2009
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega V

... la parroquia de San Pedro, sólo fue la primera parada de un abrupto viaje lleno de curvas sin quitamiedos y bares de carretera.
El párroco don Joaquín, después de oficiar la misa de 8.30 (ante todo estaban las apariencias), se encargó de hacer un par de llamadas para que Sara (es el nombre que ponía en la servilleta que encontraron entre sus ropas) pasara a manos de los servicios sociales municipales. Después de verificar que, aunque un poco desatendida, Sara estaba en perfecto estado de salud, pasó a engrosar una larga lista de posibles futuros hijos e hijas que sin pedirlo ni quererlo buscaban la caridad de personas que andasen sobradas de ella.
Fueron 305 días después, con los ojos ya verdes, cuando Sara por fin durmió en un regazo materno. Desde entonces nunca más lloró. Ni le quedaban lágrimas, ni pensó que algo fuese tan terrible como para recordar lo vivido...
lunes, 9 de noviembre de 2009
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega IV

... los nueve meses pasaron apresuradamente lentos para Mireia y para Sara. Nueve meses de gritos y mentiras, de llantos y de risas (injustificadas), de drogas y de ácido fólico, que afectaron a la tranquilidad que requería Sara. Por este motivo, porque Mireia sabía que las cosas no podían seguir así y porque los pezones de Samanta estaban destinados a fines más comerciales, una apacible y gris mañana de invierno, Sara lloraba pidiendo auxilio a las puertas de una parroquia de barrio, donde Mireia (como en los viejos tiempos) había buscado una solución a sus problemas personales y espirituales al mismo tiempo. Fue Marisa, la encargada de limpiar cálices y túnicas, la que encontró aquellos ojos grises (no les había dado tiempo a tener su color verde definitivo) y aquel pelito rizado a las 8.00 de la mañana, con un llanto que gritaba pero sin molestar y una frase en su mirada en la que pedía perdón por todo...
martes, 20 de octubre de 2009
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega III

... y para Sara todo comenzó, una calurosa noche de primavera en una maldita calle de un transitado polígono industrial. Calle que servía de oficina y lugar de encuentro de Samanta con todos los clientes que querían contratar los servicios que ofertaba. Esa noche un elegante hombre de negocios pasó a recoger a Samanta para invitarla a comer en un lujoso hotel de carretera y así poder tratar los negocios que se traían entre manos. Estuvieron riendo y bebiendo toda la noche, hasta que el (ya no tan) elegante hombre, abusó de la confianza de Mireia y le hizo firmar un contrato de por vida con sangre y lágrimas. Ese contrato caducó para Mireia a los nueve meses, pero las lágrimas vertidas y la sangre derramada, aún brotan de sus ojos y su piel en las calurosas noches de primavera...
lunes, 28 de septiembre de 2009
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega II

... no era fácil la vida que iba a llevar Sara, es decir, no era fácil de llevar la vida de su madre. Mireia para la familia y Samanta para las del trabajo, lo último que quería en esta vida era traer a alguien al mundo (normal en su situación), pero aquel reducto de moral católica que le quedaba de su estancia en Las Carmelitas, le imposibilitó abortar cuando Sara (en un principio creían que iba a ser Sergio) ya estaba concebida...
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Todo el mundo quiere a Sara. Entrega I
lunes, 7 de septiembre de 2009
Las dos caras de una misma moneda II (entrega final)

Por las distintas arbitrariedades de esta vida causal, la moneda que tenía con dos caras tan opuestas la perdí en estos primeros días de septiembre. Esta perdida no la vivido como un duelo sino como un alivio disfrazado de nuevos tesoros que descubrir. Ahora tengo la posibilidad de conocer muchas más caras y esta vez, de diferentes monedas.
Hasta siempre.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Las dos caras de una misma moneda I

La vocación que me eligió, me está llevando por derroteros insospechados para mi anterior imaginación y para la mayoría de los mortales que viven de espaldas a realidades que intentan darles la cara. Ahora mismo mi forzada vocación, me lleva a estar educando dos almas en desarrollo con carencias en su formación, carencias que le imponemos desde la sociedad y que si se pudiesen atender serían puntos débiles que fomentar en vez de agujeros negros que no se pueden rellenar. Son dos almas antagónicas en lo que se refiere a valores, pero quizás con los mismos valores seguirían siendo dispares. Seguiré investigando y observando con detenimiento, el porqué la poca o nula atención en dos mundos opuestos, pueden dar resultados similares.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




